Lejía: Héroe en casa y… ¿villano?

Lejía: Héroe en casa y… ¿villano?

La lejía es una sustancia líquida poderosamente oxidante y muy desinfectante. Desde su origen en el Paris de finales del siglo XVIII, su uso se ha extendido de manera exponencial. Hoy, más que nunca, resulta imprescindible si queremos mantener virus y bacterias a raya en nuestros hogares.

Con el tiempo, la lejía ha evolucionado hacia formulaciones más viscosas, que reducen significativamente el riesgo de salpicado. A pesar de ello, debemos extremar las precauciones cuando la manipulemos, dado que también es conocida su habilidad para decolorar los tejidos (oxidación).

Ante una mancha de lejía, actuaremos con rapidez para minimizar el efecto blanqueador que afeará la bonita tela de nuestro impecable sofá. Tan pronto el hipoclorito de sodio entre en contacto con la tapicería o cualquier otro tejido, deberemos seguir meticulosamente los siguientes pasos y, quizás así, no tengamos que lamentarnos.

1. Absorber el exceso de lejía con un paño seco de color blanco o muy claro. ¡NO FROTAR! Hay que evitar a toda costa que la mancha se extienda y acabe siendo peor el remedio que la enfermedad.

2. Aplicar jabón neutro y aclarar con abundante agua.

3. Secar con papel de cocina presionando suavemente.

4. Para eliminar cualquier residuo de detergente, pasar la aspiradora sobre la zona afectada (una vez seca la parte afectada).

Si hemos seguido con diligencia los pasos anteriores, posiblemente, la mancha que haya podido ocasionar la lejía, sea prácticamente indetectable. Si, a pesar de todo, no hemos evitado que el poder oxidante de la lejía haya hecho mella en nuestro sofá, tenemos plan “B”.

Hay una forma más o menos eficaz para ocultar las manchas indeseadas:

1. Pasar un rotulador textil sobre la mancha, dando pequeños toques o rayas superficiales, con presión suave pero uniforme.

2. Difuminar la tinta aplicada con un paño claro y algo húmedo.

3. Repetir el proceso hasta que el tono sea lo más similar al original.

Sabemos que la lejía va a seguir siendo la reina de la limpieza y desinfección en casa. Así que no está de más conocer estos efectivos “tips”. Por supuesto, como remedio “in extremis”, tras haber omitido el consejo más infalible de todos: ¡mantén la lejía lejos de tu sofá!